El pasado domingo, soldados del Destacamento Militar Número 3 capturaron, en la Base Militar Fronteriza, al Jefe de Investigación Criminal de la PNC, en San Miguel, Sargento Nelson Arriaza Delgado, al agente Carlos Chévez Hidalgo, y a un civil, por la muerte del campesino Amado García Amaya.Lo que sería un simple caso de homicidio, se está convirtiendo en el más grande caso del crimen organizado, en lo que estarían involucrados miembros de la PNC y empresarios, según las autoridades policiales y de Justicia.El apresamiento fortuito del clase de la PNC, viene a confirmar las sospechas y denuncias de muchos: el involucramiento de efectivos de la PNC en bandas de sicarios. Por cierto, de forma valiente, la exprocuradora de los Derechos Humanos, doctora Beatrice de Carrillo, ya lo había denunciado, ahí están sus informes y sus solicitudes de la necesidad de investigar el caso.Por supuesto que la respuesta de los altos jefes policiales y de las autoridades de Justicia fue de burla, y de hacerse del ojo pacho.Hoy, luego de que soldados del DM3 capturaran a los sospechosos, tanto Rodrigo Ávila, director de la PNC, como René Figueroa, Ministro de Justicia, se llenan la boca adjudicándose una supuesta investigación de la PNC acerca del grupo de agentes hoy capturados.Este hecho, demuestra la ineptitud e irresponsabilidad con que actúan tanto las jefaturas máximas de la PNC como del Ministerio de Justicia. Creemos que Ávila y Figueroa le deben una excusa pública a la exprocuradora, así como a la sociedad en general, por ser incapaces de velar porque en la corporación policial se infiltren elementos contaminantes.Nos unimos a la petición del articulista Carlos Herman Bruch, en su solicitud de que Ávila debería renunciar, pues, está claro, que la PNC debería estar liderada por un policía civil, y no por un político. Lo más decente sería que él renunciara, pero, como eso no es posible, lo que la sociedad civil debe hacer es pedirle al Presidente de la República la destitución de Ávila, y demás jefes inmediatos, para comenzar un verdadero proceso de saneamiento de nuestra Policía.La Comisión de Derechos Humanos propuso ya un mecanismo, sería bueno darle forma a esa idea, y no dejar que la Policía siga carcomida por personajes e intereses oscuros.
martes, 7 de agosto de 2007
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